El Dr. Arturo Dalmacio Vatteone (foto) cuyo nombre bautizan hoy a un barrio de Florencio Varela y una localidad del partido de Adolfo Alsina, nació el 12 de julio de 1871 en San Nicolás de los Arroyos, siendo su madre Eulogia Ponce de León y Augusto Vatteone su padre.

De joven y ya en Buenos Aires, consigue un empleo en un estudio de abogacía mientras que estudia en la Facultad de Derecho dela Universidad de Buenos Aires, donde se recibe primero de escribano y posteriormente de abogado doctorándose con honores merced a su tesis «La defensa en juicio del insolvente».

Arturo militó desde muy joven en las filas del entonces Partido Conservador, fue correligionario y amigo de Marcelino Ugarte otro gran político de la época que llegó a ser gobernador de la Pcia. de Buenos Aires, de su mano el abogado varelense llegó ser  Diputado y Senador en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires y posteriormente intendente del partido de Florencio Varela en el periodo de 1914 y 1916  y luego del partido de Magdalena.

Supo también ser el impulso de un sueño que albergó mucho tiempo otro reconocido doctor de Florencio Varela, Silvio Dessy el de las “Villa de Aguas Termales Epecuén”. Además, fundó uno de los primeros museos regionales que conservaron el material de las campañas al desierto de Alsina y Roca.

Pero los vecinos de Varela lo recuerdan por su empeño progresista y pujante para esa localidad y por el llamado “tranvía de Vatteone”.

El Dr. Vatteone como muchos hacendados capitalinos, tenía grandes exenciones de tierra en el distrito de Varela, como así también, una casa de fin de semana, pero llegado el primer decenio del siglo XX decide parcelar gran parte de sus tierras ubicadas al sur de la estación. Para ello se asocia con un martillero público de Capital llamado Adelino Fatorelli, que tenía sus estudios en la calle Padilla al 422.

Juntos entonces emprendieron la difícil tarea de dar rentabilidad a esas tierras alejadas de las grandes urbes, es por eso que ingeniaron unos volantes donde se ofrecían “grandes posibilidades”  en las tierras prósperas de Florencio  Varela, donde según decían había una “fabrica de cerveza malta” (que jamás hubo salvo unas estaciones más adelante en la Estación Hudson) como así también “grandes plantaciones de frutas”, “fabricas químicas” (El Instituto biológico) y “un tranvía” que primero recorrería el barrio en cuestión y luego se extendería hasta la Capital de la provincia  La Plata.

Pero de lo que ofrecía Fatorelli poco era cierto, lo único el recientemente inaugurado Instituto Biológico y un tranvía a caballo, que andaba a duras penas en forma recta durante 12 cuadras por la tierra en cuestión, pero con tan sólo eso ya le valió el mérito de ser el primer trasporte público de Florencio Varela.

 El Tranways de los sueños

En julio de 1911 se registra en el Concejo Deliberante el pedido expreso del Dr. Vatteone para que se le conceda la explotación de una línea de tranways que circunvalarían el barrio saliendo por las calles San Nicolás, Catamarca, 3 de Febrero y Belgrano para volver en línea recta nuevamente por Belgrano y por Progreso nuevamente a su estación (éste recorrido jamás se concretó).

Conjuntamente con ésta nota los vecinos linderos a su finca también elevan un pedido exigiendo el adoquinado de la calle Belgrano, seguramente apoyando la iniciativa del emprendedor abogado, de impulsar «el primer transporte público local». El tranvía funcionó pero fue un tremendo fracaso, ya que sólo recorrió en línea recta la calle Belgrano y Progreso, hubo mucha controversia con él, ya que la ordenanza aprobada por unanimidad el 16 de agosto de 1911 le exigía a Vatteone que se hiciera cargo de la cuarta parte del costo del empedrado, ya que a diferencia de sus vecinos él sacaría provecho de eso.

esa cláusula nunca se cumplió y Vatteone tuvo que soportar reclamos durante su gestión de comisionado municipal por éste incumplimiento como los realizados en el Diario «El Municipio» con una solicitada permanente.

 el tranvía se calcula funcionó hasta 1916 momento en que el doctor deja definitivamente su cargo y abandona el distrito para mudarse al partido de Magdalena, tal vez, por la incomprensión de sus vecinos que no supieron interpretar la importancia del transporte o simplemente porque una vez vendidas las tierras a Vatteone ya no le servía más. De un día para el otro el tranways desapareció quedando en el olvido el viejo galpón (donde se guardaba), las caballerizas y las vías que hasta entrada la década del 80 aún se podían observar.

Los recuerdo transmitidos por los viejos vecinos son muchos, como supo contar Rosa Beltrán radicada en 1925 en la vieja estación de Fatorelli «acá en mí casa estaban las caballerizas y en el fondo de la calle el galpón donde se guardaba todo», «todo el mundo de chica me contaba que de aquí salía el tranvía». Feliciano Casco, otro vecino desparecido dijo: en una nota que «el viaje costaba 5c. y que lo manejaba don Robustiano Lara (foto)

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La pareja de vecinos formada por Ivo Scopel y Miriam Álvarez conservan un mapa de venta de Fatorelli con el trazado original del tranvía.

En el año 2004 Claudio Navarro, presidente de la Asociación Histórica Varelense, se puso en contacto con la familia de Rosa Beltrán para poder cumplir su sueño (aunque pos mortem) reconocer el lugar como un «lugar histórico». Para ello Navarro realizó arduas gestiones en la municipalidad para lograr restaurar el único pilar de entrada de la vieja estación, que se encontraba a punto de caer, el pilar se enderezó se apuntaló y se restauró poniéndose una placa referencial con la historia del tranvía de Vatteone.

Fotos: supervisión de la restauración del pilar, acto descubrimiento de referencia histórica.

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