17f64f007b1ee22ec73faf463cf6388cLa primera calesita en la Republica Argentina se instaló entre 1867 y 1870, en el antiguo barrio del Parque, que quedaba entre lo que hoy es el Teatro Colón y el Palacio de Tribunales (Plaza Lavalle) recordemos que por aquel entonces, desde allí partía el tren hacia el oeste de la ciudad.
La misma, había sido fabricada en Alemania.

Las primeras calesitas empiezan a construirse en 1891 por la sociedad entre Cirilo Bourrel, Francisco Meric y un financista apellidado De la Huerta, la empresa se disolvió a los pocos años y sólo De la Huerta continuó fabricándolas.

De La huerta de origen Español, solía darle a pagar sus Calesitas a los inmigrantes españoles con facilidades para que tuvieran una fuente de trabajo apenas arribaran al país, por eso casi todos los calesiteros eran de esa nacionalidad.
Así lo hizo Emanuel Becerra, en la década de 1920.

41738461_152581809006824_991447823952117760_n

Antes las calesitas tenían una modalidad como los parques de diversiones o circos, se armaban y desarmaban recorriendo los distritos aledaños, Don Emanuel Becerra anduvo con su calesita por Mar de Ajó, Santa Teresita, luego Lomas de Zamora, Banfield y por ultimo recala en Florencio Varela en 1964.

Cabe señalar que las calesitas de la década del 20 como la de Florencio Varela, no están pintada originalmente con dibujos animados, ni personajes ya que estos aún en aquella época no existían.
En las mismas se intentaba recrear un safari, por eso sus paredes estaban pintadas a mano con arboledas, paisajes de la selva y sus personajes son, caballos, garzas, leones, pumas, cebras, aunque también botes y aviones, en el caso de la de Varela también hay asientos, nos imaginamos para la gente mayor, todo está construido en chapa y madera.

41852152_1812286708894088_437992836336451584_nBecerra explotó entonces su calesita a un costado de la Plaza Calegari en un terreno alquilado por el Ferrocarril Roca .
Con capacidad para 32 personas la calesita siempre necesitó ser empujada en la primera vuelta por el calesitero.
El primer impulso es esencial, ya que el motor no alcanza a mover el peso muerto de las estructura más su pasajeros, al menos las de aquellos tiempos.

Don Becerra tras 14 años en Varela y más otros tantos girando por diferentes lugares, enfermó y quedó postrado. ¿Qué hacer entonces con aquel emprendimiento familiar ante la imposibilidad de estar él al frente?

Es así que habla con Ramón García, su futuro yerno, para que se haga cargo del negocio. Cabe señalar que antes el calesitero era todo un empresario prospero, ya que brindaba el único servicio de distracción infantil para aquellos años.
Ramon desde 1978 hasta la fecha siguen en su ardua faena de empujar la calesita, ya no es un emprendimiento que deje tanto rédito, pero los chicos siguen acudiendo a ella a pesar de que hoy tienen muchas otras diversiones.

Ramón diariamente empuja unas 50 veces el viejo carromato y aún maneja con destreza la vieja pera de madera con las sortiga a sabiendas que alguien se las puede quitar por casualidad, pero que él se la dará a aquel haya peleado más o al que vea que no tenga para más de una vuelta.
Ramon como todo buen calesitero también entrega viajes gratis a los nenes para que nunca su calesita se vacíe del todo.

41691768_152581802340158_705635574517596160_n

Dos anécdotas que me surgen de la Calesita de Varela y las dos tienen que ver con dos intentos de cierre.
Una la cuenta Alfrefo Scrocchi en su libro “Alfredito”, que dice que un día llevando a sus nietos, ve al calesitero muy triste y le pregunta que le pasa y le dice que le había llegado la orden de desalojo de la municipalidad, que tenía que desalojar el predio en diez días, Srocchi le pide ver la notificación y efectivamente así era. Le pide entonces si se la puede dar y Ramón accede, Alfredo que por aquel entonces ya era un personaje reconocido en Florencio Varela, fue a ver al Interventor municipal de entonces (ya que era época de gobierno defacto) Adolfo Hamilton y como tenia confianza lo increpa “Decime pelotudo, vos no tenés nietos verdad?
A lo que el interventor le responde “Se puede saber a que viene la pregunta” y Alfredo le dice “por esto” y le entrega la notificación, Hamilton la ve y le dice:

“Te juro que no sabía que había firmado esto” Scrocchi le responde “O sea entonces, como no sabes, la puedo romper” “Por supuesto”, le dice el interventor.
Así fue como por casualidad la calesita se salvo por primera vez en los finales de los 70

La otra fue mucho más acá en el tiempo en el año 2012, cuando el municipio recibe una denuncia de que había peligro de electrocución y la municipalidad procedió a clausurarla.
En aquel momento el Intendente Julio Pereyra, prometió que “iba a traer a Varela “un carrusel de ultima generación de dos pisos, al otro lado de la estación para que disfruten los más chiquitos”.

El anuncio fuera de causar empatía, causó malestar en la población , porque se preanunciaba el cierre definitivo de la tradicional calesita.
Lo cierto es que la gente se empezó a manifestar en las incipientes redes sociales de entonces y por medio de cartas de lectores a los medios locales y la calesita tuvo que volver a abrir sus puertas nuevamente.

Allí esta, aun dando vueltas, sobreviviente de los tiempos La Calesita de Varela, un pedacito de la niñez de cada uno.

Claudio Navarro

Anuncios