42227744_366058120600824_6122481687243784192_nLuis Monteverde fue Gobernador de La Pcia de Buenos Aires en el periodo de 1921 en el gobierno de Yrigoyen tan sólo un año y no por elección directa, sino que suplantó a José Camilo Crotto, que después de tres años adujo diferencia con el presidente y renunció.

En un año de gestión, creó el Museo Provincial de Bellas Artes, extendió los canales de drenaje de la pampa deprimida y promovió una ley orgánica de las municipalidades.
Aumentó también el número de alumnos en las escuelas, cubrió los cargos en el Poder Judicial (ignorando las razones políticas) y extendió y cambió el déficit del Ferrocarril de La Plata Meridiano V en superávit.


Tras el final de su mandato, en los primeros días de mayo de 1922, fue elegido diputado nacional; proyectó un hospital para enfermos de tuberculosis en Sierra de la Ventana, la Biblioteca de la Ciudad de La Plata, que luego se incorporó a la Universidad.
Luis Monteverde falleció en Buenos Aires en junio de 1925.
Con semejante “prontuario” en la función pública, la provincia de Buenos Aires consideró que se merecía tener el nombre de una estación de tren, máxime, si había hecho tanto por los ferrocarriles.

Pero vayamos unos años atrás, a principios del siglo XX, los ferrocarriles en la provincia de Buenos Aires estaban monopolizados por las compañías británicas, Ferrocarril del Sud y Ferrocarril Oeste, lo que llevó a monopolizar el circuito y los precios no sólo para los pasajeros, sino de los vagones de carga (de hecho hay una película filmada en la Estación que denuncia esto, Kilometro 111)

Es así como el gobernador de entonces Marcelino Ugarte, hace sancionar el 31 de diciembre de 1897 la Ley de “Ferrocarriles Agrícolas y Económicos”, que permitía a los particulares, construir bajo el cumplimiento de algunos requisitos legales y técnicos, (líneas de trocha angosta de una sola vía o sea el mismo tren iba y venia) y así se generaron varias tendido de vías por aquellos primero años del siglo XX.

Recién en 1927 habilitó los ramales: Carlos Beguerie a Azul (169 km) y de La Plata a Avellaneda (50,9 km)
Es así como un 20 de enero de 1927 empezó a andar el Ferrocarril Meridiano V por Florencio Varela y se inauguraron sus paradas: La Plata, Gambier, La Cumbre, Joaquín Gorina , Arturo Seguí, Los Campitos (después se llamó El Pato) ), Montaraz (después Ingeniero Allan) KM 40, Gobernador Monteverde (recientemente fallecido) San Francisco Solano, Monte Chingolo, A Fernández y su cabecera Avellaneda (hoy museo ferroviario)

La estación Gobernador Monteverde dentro de este circuito eran considera la tercera en grado de importancia después de las cabeceras, así lo indica una planilla de horarios, que dice

“La Plata- Gobernador Monteverde- Avellaneda” y todas están marcadas con un trébol, deducimos que son las paradas obligadas, donde el tren a vapor paraba a cargar agua, por eso su gran tanque de agua. También suponemos, que había trenes que sólo iban a Varela, esto lo deducimos por el doble tendido de vías que hay en la estación, para el cambio de la maquina

La Estación Monteverde fue construida sobre terrenos de la familia Bonfligio, como así también el tendido de vías.

Don Eliberto Bonfliglio ultimo descendiente, supo contar que las elevaciones que se hicieron para que el provincial pasara por arriba del Ferrocarril Sud (hoy Roca) se realizaron a pura pala y carretilla, trabajando más de 1000 hombres durante un año, tal es así que se tuvo que poner una destacamento policial provisorio en lo que se conocía como “Villa General Arias”, hoy Zeballos.
El puente de hierro que cruza al ferrocarril Roca por arriba se armó ahí mismo a base de hierros y remaches al rojo vivo.

La Estación Monteverde tenía una boletería con un hall como sala de espera, un depósito para encomiendas y casa para el jefe de estación, al final estaban los baños.

Muy recodado es por los vecinos más antiguos la filmación allí de la película Kilometro 111 en la década del 30 del director Mario Soffici, donde trabajaron entre otros Pepe Arias, Ángel Magaña y Delia Garcés, La misma es toda una denuncia a los monopolio ferroviarios, y dicen que se filmó justamente allí, porque ni el Ferrocarril Sud ni el Oeste quisieron prestar sus estaciones una vez conocido el guion de la misma.
El descampado de aquel entonces era tal, que sobre el frente de la estación armaron una estructura de madera con grandes telones pintados por Raúl Soldi que simulaban negocios de un pueblo. Varios vecinos de la época actuaron como extras, haciendo de pueblerinos.
Los niños (hoy ya ancianos) me supieron contar como se entretenían viendo de lejos la filmación y al tren arrancar desde la punta de la San Martín, tomar velocidad para llegar al set de filmación, las grabaciones se realizaban los días domingos, cuando no había servicio ferroviario.
La película se estrenó el 31 de agosto de 1938.

El 31 de diciembre de 1951 el Ferrocarril Meridiano V es transferido al estado nacional como una entidad independiente bajo el control de la Empresa Nacional de Transportes (ENT), siendo absorbida en 1953 por la línea Ferrocarril General Belgrano junto con el resto de las vías de trocha métrica que existían en el país. El 1 de enero de 1954 se formó el Ferrocarril Nacional Provincia de Buenos Aires.
Pero el ferrocarril ya no era como antes, en octubre de 1974 se levantaron las vías entre Carlos Beguerie y Mira Pampa y en 1977 un 6 de julio se levantó el servicio de pasajeros entre La Plata y Avellaneda.

Luis_Monteverde

Tras 50 años de servicio los parroquiano vieron pasar por última vez el tren de troncha angosta a vapor, ya que a pesar de que había ya trenes diésel se siguió con esa modalidad.

En 1997 pasó una curiosidad, en época de campaña electoral, el gobernador Eduardo Duhalde hizo llegar un tren a hacer maniobras a la Estación, las familias se juntaron y festejaron, porque se anunciaba que el tren volvería a funcionar, pero nada de eso pasó, la Estación se abandonó cada vez más y su parada exterior de chapa y madera se cayó a la mitad.

Hoy está muy deteriorada ya que sus dependencia son utilizadas como caballerizas y depósitos de fardo, ya que a su lado se instaló la policía montada.

Un pedazo de historia de Florencio Varela que aún espera que alguien se acuerde de ella.

Claudio Navarro

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